viernes, marzo 17, 2006

Si supiese cómo envolverla

Si supiese cómo envolverla,
te regalaría
la sensación de felicidad
de aquel hombre
que se enamoró
tras años de soledad.


Si fuese posible,
te regalaría el mar.

Si el universo se contrae

Si el universo se contrae algún día,
te regalaré la semilla de un rosal,
con él en su interior.

Entre dos personas

Entre dos personas
hay momentos indescriptibles,
cálidos,
mágicos,
emocionantes y sublimes,
pero ninguno comparable con el instante
en que al romperse el amor,
salpica y humedece todo su alrededor,
matizando,
endulzando,
sembrando dudas en esa infinita unión.

Pronombres

Pronombres

¿Qué será de ti y de mi
cuando en estas calles
resuene solamente
el eco de nuestros pasos?
¿Qué será de él o de ella
cuando sus sueños irrealizables,
al fin rotos,
palpiten borrosos en el recuerdo?
¿Qué será de nosotros ,
de vosotros,
el día que no deseemos abrazarnos,
fundirnos con ellos?

¿Qué será?


Quizás,
ese día,
sus pasos,
resuenen en estas calles.
Tú y yo
retomemos
algún sueño irrealizable.
Y vosotros,
o nosotros,
deseemos abrazarnos,
fundirnos,
con él,
quizás,
con ella.

Hay veces que nado


Hay veces que nado,
no se si inmerso en el mar,
no se si inmerso en mis sueños.
La misma sensación,
el mismo desasosiego.
Conseguiré flotar
en ese vaivén ondulante de olas,
de pensamientos.
Ante esta reflexión
me siento perplejo.
Despierto.
Titubeo.
Surge una sensación vital de movimiento,
todo es factible menos ahogarse,
no importa en qué mar,
todo es factible menos ahogarse.

jueves, marzo 09, 2006

Abrazado a la tierra

Abrazado a la tierra,
sentía las corrientes del mar
y soportando
esa historia a sus espaldas,
se dedicaba a soñar.
Tierra o mar.
Mar o tierra.
Con cuál de ellos me sentaré a jugar.
¿Me llevarás mar,
arrancando mis raíces,
de viaje a otro lugar?
¿O quizás tú, tierra,
me rodees con tus brazos,
alargando el arenal?
De pronto
una voz le hizo despertar.
Una voz que no era propia
pero manaba de su interior.
Una voz con sabor a historia,
con esa solera que sólo el tiempo da.
No te preocupes
amigo,
lo que tenga que ser,
será.

Aquella tarde


Aquella tarde,
mis ojos cerrados
recibieron destellos de tu salada luz.
Tu revolera
acarició mi piel con espumosa lentitud.
Mi boca seca
saboreó nuevamente tu cuerpo azul.
Tu ronroneo
invadió con sabiduría mi ser
despertando sabrosos recuerdos,
luminosos torbellinos del ayer.


Aquella tarde,
mi corazón, mi mente y mis deseos
se fundieron con futuros recuerdos.
Recuerdos de un azul atardecer.
Tarde de ojos cerrados y boca seca,
de revolera y ronroneo,
de sabrosos recuerdos,
luminosos torbellinos del ayer.

Mientras mares de sonrisas


Mientras mares de sonrisas
Ahuyenten tus temores
Recuerdos felices tendrás,

corazón de corazones.