La Casería
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Aquí os dejo un escrito de hace unos cinco años… «Este rinconcito está en
el corazón de muchos cañaíllas como yo. En él me bañaba de pequeño, tras un
emoci...
Justo en el extremo se observa el diálogo que mantienen la roca y el agua.
La roca callada escucha le eterna cantinela del agua. Esta, aturrullada, habla y habla, sus palabras chocan contra la piedra como caricias contra la piel. La roca se muestra indiferente ante las constantes caricias mientras su corazón esboza una suave sonrisa. No muestra su felicidad, es una roca. El agua, perdidamente enamorada, continua con sus caricias esperando que algún día ella le responda. No sabe el agua que cuando el viento roza sus olas deposita sobre ellas los besos que su amada le envía a escondidas.
La roca continua mostrando su indiferencia mientras el agua persiste en su cortejo, pero la roca no tiene corazón. Inundada de sentimiento se emociona y... no llora. La roca es una roca y las rocas no lloran.
Cabo Peñas
Escrito en el otoño de 2006 para acompañar esta foto en la exposición MAR. La foto está tomada en Cabo Peñas, Asturias.
Este poema lo escribí en el otoño de 2006 para acompañar este montaje en la exposición MAR. En el montaje se superponen tres veces la misma foto a distintos tamaños creando una sensación de profundidad. La foto la tomé en la Costa de la Muerte.
Escrito en 2008 para acompañar esta foto de Carmen en la exposición MAR. La foto la hizo en Camelle, en la Costa de la Muerte. En este pueblecito se encuentra el Museo del Alemán. Este museo es un pedregal situado al borde del mar donde constantemente rompen las olas. Alli vivía Man, El Alemán, y su pasión fue modelar el paisaje que rodeaba su casa utilizando los objetos que le daba la naturaleza. Realmente impresionante...
En el otoño de 2005 mientras le daba clases a unos alumnos les propuse que escribiesen un párrafo utilizando el nombre de todos los nutrientes. Ellos replicaron que eso era muy difícil. No pude evitarlo y escribí un poema.
Sales minerales. Agua. Agua y sales minerales. Glúcidos, lípidos, proteínas, estos son los ingredientes de tus ojos sonrientes, de tus manos cristalinas, de tus labios y tu mente. Agua y sales minerales, estos son los ingredientes de ese jugo cristalino que refleja lo que sientes, que recorre tu mejilla hasta tus labios valientes. Glúcidos, lípidos, proteínas, Estos son los ingredientes del color de tu cabello, del michelín incipiente, del derroche de energía que tu ser, por ser quien eres, va regalándole al mundo con tus ojos sonrientes.
“Otro año más nos vemos en estas fechas. Llegado este momento pensamos en tantas cosas. Removemos recuerdos que nos hacen entristecer o quizás sonreír. Añoramos algunos tiempos pasados, pensamos en tiempos futuros, lloramos por las ausencias de nuestro presente.
Un año más me apetece escribiros y compartir mis sentimientos. Hoy 24 de diciembre, ese día en que según las antiguas culturas se abría la puerta de los cielos para que los dioses bajasen a la tierra (nunca entendí por que no nací yo este día) me he levantado triste. Se que hoy tendré la suerte de encontrarme con muchos amigos que hace tiempo que no veo. Ayer tuve la suerte de compartir el último día de trabajo de este año con unos compañeros realmente maravillosos. Esta noche cenaré con mi familia. Hoy me he despertado junto a la mujer que llevo queriendo casi 25 años. Pero a pesar de todo me he levantado triste.
Es lo que tiene el solsticio de invierno, que es la noche más larga, en esa noche es inevitable que tus sentimientos bailen con tus recuerdos. En esa danzan bailan aquellos que ya no están con los sueños que aún no son. Realidades que hay que olvidar con todas aquellas personas que te querrán. En esa danza baila el hombre con la mujer, el hombre con el hombre, la mujer con la mujer, e incluso bailamos con los dioses.
Pero este solsticio es el comienzo de la luz. Poco a poco iremos notando como los días se hacen cada vez más largos acercándonos a la primavera y esto siempre reconforta. Y ahora es cuando, una vez más, levanto mi copa y brindo por ti, por los tuyos y por la vida… aunque a veces duela.”
Aquí os dejo un tango que escribí para una música de mi amigo Carlos. Esta letra con alguna pequeña modificación la incluyó el grupo EA! en su trabajo Agüita. Ea! – Tango de la isla
Brazos que cortan el aire,
dedos que hilvanan ideas,
tacones que nunca paran,
revuelo que siempre suena.
Magia que brota del suelo
y se alza mientras resuena.
Espíritu que se vuelca,
compás que rompe las venas.
Baile que surge de un pueblo.
Pueblo, que alegra sus penas.
Baila este tango,
báilalo sola,
negra es la noche oscura.
Sueñan tus manos,
laten tus ojos,
termina mi amargura.
Laten a compás,
baila corazón,
laten a compás
Cuando tu cuerpo despierta
hasta las aguas tranquilas
recobran su movimiento
y mecen a las barquillas.
Niña, báilale a mis ojos
que estoy temblando de frío
y el juego de tu cintura
reconforta mi sentío.
¡Ay! El poniente dónde está.
Está buscando a su amante.
¡Ay! El poniente dónde está.
Está esperando al levante
sobre las olas del mar. Como si fueran chiquillos revolotean, jugando al escondite por la azotea, por la azotea se besan, por la azotea, jugando al escondite revolotean.
La otra noche tuve un sueño
y tú estabas a mi vera.
La otra noche tuve un sueño.
Soñé que era ventolera
por las calles de tu cuerpo. Yo sueño con tu cara, con tu roneo. Yo sueño con tus ojos si no te veo, si no te veo, mi niño, si no te veo. Yo sueño con tus ojos, y tu roneo.
Estos son unos acrósticos que escribí para una exposición que hice junto con Carmen sobre Triana.
I
Triana
Refleja los sueños.
Ilusiones remotas
Afloran desde Triana.
Nacen y mueren.
Aman. Sienten Triana.
II
Triana,
Ríos de recuerdos
Inundan Triana.
Antiguas imágenes,
Nuevos deseos,
Aire fresco. Se siente Triana.
III
Triana
Respira pausadamente
Inmersa en un mundo de miradas.
Amante de la vida, Triana,
Nunca olvida,
Atesora su tiempo. Se siente Triana
IV
Triana
Rincón entrañable,
Imagen lozana,
Añeja imagen, Triana.
Noche y día
Abrazan, envuelven, sienten Triana
V
Triana,
Recóndito puerto.
Idas y venidas de murmullos
Acogidos por el río.
Navegante sin fronteras, Triana,
Abre su corazón al viento. Se siente Triana.
VI
Triana,
Refugio íntimo,
Isla soñada, Triana.
A veces distante,
Nunca lejana.
Acogedora. Se siente Triana.
VII
Triana,
Ritmos vitales,
Incesantes ritmos
Anidan en Triana.
Nido de aromas,
Aromas de colores. Se siente Triana.
VIII
Triana
Respira pausadamente
Inmersa en el eterno ciclo.
Amante de la vida, Triana.
Nace y muere.
Ama. Se siente Triana.
IX
Triana,
Ríos de recuerdos
Inundan Triana.
Antiguas imágenes
Navegan hacia Triana,
Atracan. Se siente Triana.
X
Triana
Refleja los sueños.
Ilusiones remotas
Afloran desde Triana.
Nuevos deseos,
Aire fresco. Se siente Triana.
En el Alosno se viven las fiestas con intensidad. Las luminarias en enero, las cruces en mayo y en junio San Juan. Increible. He aquí unas letrillas que escribí en la barra de El Cerrojo.
En las calles del Alosno se encienden las luminarias. Una noche fría de enero, vísperas de San Antonio, las bestias saltan el fuego.
Dicen que una pandereta que sacaron del Alosno quedo muda de la pena, porque no encontró unas manos que la tocaran de veras.
Buscador de sensaciones, si quieres que un cosquilleo no te deje respirar, no deberías perderte los ensayos de San Juan.
Si buscas lo verdadero y si quieres, compañero, con tu corazón llorar, no deberías perderte la mañana de San Juan.
Dicen que San Juan un día, gritó ¡qué viva el Alosno! sintiéndose un alosnero. Desde entonces en Alosno, bailan los cascabeleros.
¡Qué viva San Juan Bautista! ¡Viva el pueblo del Alosno! ¡Vivan los cascabeleros y el sentimiento tan hondo de un fandanguillo alosnero!
Esta letra se la escribí a Rosa esperando que algún día la cantara por colombianas...
Cuando un vacío te arrastra
y a lo hondo a ti te lleva,
si provoca en tu alma
sensaciones de tristeza,
sueña con los corazones
que saben de tu belleza.
Corazones que se enfrentan
noche tras noche a los días,
que en su búsqueda se encuentran
cara a cara con la vida,
transformando la tristeza
en soledad compartida.
Corazones que te ofrecen
tantas y tantas caricias,
abrazos que te enternecen,
besos que pintan sonrisas.
Van transformando tristeza
en soledad compartida.
Pertrechado de ilusiones, ávido de aventuras y ansioso por descubrir, deambulaba diariamente inmerso en un mundo hostil. Desahuciado por los dioses, luchando por sobrevivir, su vida, aun sin sentido, intentaba definir: "Línea que une una nada con la que ha de venir. Línea que nace de un seno, seno que ha de sufrir. Línea que crece y se tuerce, se retuerce por vivir." Mientras reflexionaba algo le saco de sí. Era un rugido terrible, que su alma estremeció. Reacciono rápidamente y a sus armas se aferró, su cuerpo, bien entrenado, respondió con precisión. Sonrió educadamente dando una explicación, trago saliva y orgullo aunque no pidió perdón. Y su jefe al oírle, molesto aun por su acción, le dijo severamente: ¡ se entra a las ocho, Ramón !
Ojos abiertos y espantados, piel de gallina, pelo erizado. Adrenalina que fluye desesperada. Latidos acelerados y pupilas dilatadas.
A través de un aire denso se cruzaron sus miradas.
Él, con su rostro desencajado, escudriñaba la nada. Mientras ella, impasible, le contemplaba. Fugaces imágenes en su mente. Imágenes del colegio, de la primera traición, del primer beso. De calles consumidas de tanto pisarlas, de aquella utopía rota de tanto soñarla. De cuántas ataduras concebidas, de frustrantes confesiones, de pasiones encendidas. De algunos años perdidos, de felicidad rescatada, de sermones recibidos. Del olor de tantos cuerpos deseados, de esa deuda pendiente, del amigo olvidado. Imágenes, imágenes, imágenes...
Fue entonces cuando ella, mirándole a los ojos, sonrió y sin volver la cara continuo su camino sin rencor.
Cuando este preciso instante no sea más que un punto en esa nebulosa de imágenes, que es la memoria, recuerda que, en ese preciso instante, yo, te quería.
En mi mente navegan tantas imágenes, tantas sensaciones, tantas palabras que mis labios no sabrían qué decir, y de hecho mis manos no saben qué escribir.
Tantas aventuras superadas, tantas tierras exploradas, tanto arte derrochado, tanta sencillez expresada que mis labios no sabrían qué decir, y de hecho mis manos no saben qué escribir.
Tanta sabiduría conquistada, tanto cariño liberado, tantos te quieros generosos, tantos problemas esquivados que mis labios no sabrían qué decir, y de hecho mis manos no saben qué escribir.
Si pusieras un trasmallo a mis ideas encontrarías infinitos recuerdos de ella. Nació bajo el signo del cangrejo en unas tierras bajadas por el mar. Creció acariciada por esos vientos que hacen cuajar la sal. Se hizo caño, notó en sus venas las anguilas, en sus espaldas las pateras, y en su corazón, el sabor de las coquinas. Más tarde, se hizo estero y lo plasmó en su boca, cálida y sabrosa. Pensé: “si yo fuera dorada, ella sería esa bahía donde me gustaría desovar.” Y se hizo bahía, siempre dispuesta a conversar con las olas de ultramar, recibiendo esa sabiduría, que lenta, muy lentamente, igual que los fangos, la colmarán. Por fin se hizo mar, sintió la gravedad, jugó con el Sol y la Luna y saboreó la sal. Abrazó a mucha gente. Fue consciente de su inmensidad. Ahora es blanca, como la espuma, rodeada de oscuridad.
Entre dos personas hay momentos indescriptibles, cálidos, mágicos, emocionantes y sublimes, pero ninguno comparable con el instante en que al romperse el amor, salpica y humedece todo su alrededor, matizando, endulzando, sembrando dudas en esa infinita unión.
¿Qué será de ti y de mi cuando en estas calles resuene solamente el eco de nuestros pasos? ¿Qué será de él o de ella cuando sus sueños irrealizables, al fin rotos, palpiten borrosos en el recuerdo? ¿Qué será de nosotros , de vosotros, el día que no deseemos abrazarnos, fundirnos con ellos?
¿Qué será?
Quizás, ese día, sus pasos, resuenen en estas calles. Tú y yo retomemos algún sueño irrealizable. Y vosotros, o nosotros, deseemos abrazarnos, fundirnos, con él, quizás, con ella.
Hay veces que nado, no se si inmerso en el mar, no se si inmerso en mis sueños. La misma sensación, el mismo desasosiego. Conseguiré flotar en ese vaivén ondulante de olas, de pensamientos.
Ante esta reflexión me siento perplejo. Despierto. Titubeo. Surge una sensación vital de movimiento, todo es factible menos ahogarse, no importa en qué mar, todo es factible menos ahogarse.
Abrazado a la tierra, sentía las corrientes del mar y soportando esa historia a sus espaldas, se dedicaba a soñar. Tierra o mar. Mar o tierra. Con cuál de ellos me sentaré a jugar. ¿Me llevarás mar, arrancando mis raíces, de viaje a otro lugar? ¿O quizás tú, tierra, me rodees con tus brazos, alargando el arenal? De pronto una voz le hizo despertar. Una voz que no era propia pero manaba de su interior. Una voz con sabor a historia, con esa solera que sólo el tiempo da. No te preocupes amigo, lo que tenga que ser, será.
Aquella tarde, mis ojos cerrados recibieron destellos de tu salada luz. Tu revolera acarició mi piel con espumosa lentitud. Mi boca seca saboreó nuevamente tu cuerpo azul. Tu ronroneo invadió con sabiduría mi ser despertando sabrosos recuerdos, luminosos torbellinos del ayer.
Aquella tarde, mi corazón, mi mente y mis deseos se fundieron con futuros recuerdos. Recuerdos de un azul atardecer. Tarde de ojos cerrados y boca seca, de revolera y ronroneo, de sabrosos recuerdos, luminosos torbellinos del ayer.